Juegos para despertar la curiosidad por los libros

Imagino que a muchos de vosotros os habrá hecho sonreír la imagen de Bastian refugiándose en ese gimnasio del colegio para engullir las páginas de La Historia Interminable. Pues eso es, exactamente, lo que ocurre cuando un libro y un niño se juntan, que la realidad y la ficción se funden y comienza la magia. ¿No es maravilloso?

Hoy me gustaría proponeros una serie de juegos con los que podremos despertar la curiosidad y capacidad creativa de los niños, para que se animen a coger un libro y descubrir la historia que lleva dentro. Muchas veces el hecho de abrir un libro y ponerse a leer puede resultarles aburrido o desalentador, pero si le añadimos una pizca de emoción podemos hacer que se metan de lleno en la lectura.

Imagen de freepik

Crea una nueva portada

Una vez ya hemos conocido la historia un poco de cerca, podemos jugar a diseñar una nueva portada que represente lo que está siendo para nosotros el libro. Tal vez elijamos un escenario diferente o el personaje nos lo imaginemos de otra forma. Es un ejercicio fantástico para sacar ceras, acuarelas, recortes y todo tipo de material para manualidades. Tal vez se nos ocurra hacer un collage con restos de revistas o una pequeña maqueta en 3D. Todo es posible si lo imaginamos.

¿Qué va a pasar?

A menudo fantaseamos con lo que pasará en las siguientes páginas. A veces acertamos y otras nos dejamos sorprender totalmente por la historia. Podemos utilizar este recurso para imaginar, por ejemplo, el final que tendrá el libro. Dedicar un ratito a crear diferentes opciones nos ayudará a meternos más aún dentro del libro, a conocer mejor su mundo y sus personajes y a descubrir nuestra faceta más creativa. ¿Sabéis qué es lo más divertido? No acertar para nada con el final real.

Busca una banda sonora

No hay nada más envolvente que la banda sonora de una película. Los libros, por desgracia, no la tienen. ¿O tal vez sí? Vamos a arrancarnos a juntar una buena banda sonora, con trocitos de aquí y de allá y canciones que nos evoquen algo parecido a lo que leemos . No solo será un juego divertido sino que trabajaremos las emociones del libro a un nivel más interactivo. Podéis hacer incluso una lista en Spotify u otras plataformas o grabarlo todo en un CD para que quede para el recuerdo.

El personaje perdido

Vamos a imaginar a nuestro personaje favorito del libro en otro lugar. Podríamos situarlo en nuestra ciudad, en otro libro diferente, en la época medieval. ¿Cómo actuaría? ¿Se sorprendería? ¿Su historia sería muy diferente? Es algo así como el famoso spin-off, sacar algo de una historia y crear otra historia diferente a partir de este elemento. A mí me encanta realizar este ejercicio constantemente. Cuando termino un libro siempre me da mucha pena, y a a veces continúo una nueva aventura en mi cabeza con alguno de sus personajes.

Sobre el autor/a

Los libros no se escriben solos, y está bien que los niños lo sepan, que conozcan a los autores de sus libros favoritos. Puede ser un buen ejercicio realizar una búsqueda del autor o autora del libro que nos estamos leyendo y analizar el contexto y cómo ha podido influir en las páginas que ha escrito. Podemos preparar algunas preguntas y hacer una entrevista (ficticia o real si es posible) a este autor o autora.


Y ahora os dejo a vosotros. ¿Se os ocurre algún otro juego?

¿Queréis contarnos el resultado de vuestros ejercicios creativos?

¿Cómo hacer que tus hijos lean, y por qué?

Prácticamente todos recordamos los libros de nuestra infancia, sus ilustraciones, su olor y los que sus historias nos hicieron sentir. Historias de piratas, puertas que llevan a otros mundos y aventuras de pandillas de verano. ¿Cómo no podríamos querer lo mismo para nuestros hijos?

Muchos padres se conforman con decir que sus hijos ven películas, que así también alimentan su imaginación, pero os voy a explicar cuál es la diferencia entre leer en libro y ver una película. Esto, por supuesto, se puede extrapolar también a la mente de un adulto.

Cuando vemos una película, se nos dan hechas las imágenes que tenemos delante. Todos ponemos cara a Harry Potter, la del actor Daniel Radcliffe, porque la Universal decidió que esa era la cara que debía tener. Pero antes de eso, antes de que se estrenara esa película, existimos millones de niños que veíamos a Harry Potter de millones de formas diferentes.

Y es que es eso precisamente lo que nos brinda la lectura, nos permite crear nuestras propias imágenes, únicas e irrepetibles. Si hiciéramos un experimento y leyéramos la descripción de un paisaje a varios niños, instándoles a pintarlo, veríamos que cada niño ha percibido ese mismo paisaje de una manera muy diferente, a pesar de provenir todo de una misma descripción.

Leyendo libros creamos imágenes en nuestra cabeza, y esto no solo hace que seamos más creativos, sino que nos define como personas. Esa definición queda perdida cuando ya nos imponen una cara o un paisaje. Y es por eso que leer es tan importante, sobre todo en la infancia, porque las conexiones que se crean en nuestro cerebro nos permiten adquirir herramientas que luego nos ayudarán a ser mejores en la vida.

Pero claro, es mucho más cómodo darle al play… Sin embargo, a través de mi experiencia en los diferentes clubes de lectura me he dado cuenta de que los niños, una vez descubren lo que es leer, resulta que disfrutan como los que más. Esto quiere decir que el problema no está ahí. A los niños les gusta leer. ¿Qué ocurre entonces? ¿Por qué no conseguimos que lean? Y lo más importante, ¿qué podemos hacer para solucionarlo?

Los niños de hoy en día no saben leer.

Me encuentro a menudo con problemas de dislexia, lectura sílaba a sílaba y el dedo bajo las palabras (¡con 11 años!). Esto indica que no ha habido mucha lectura en sus vidas. Y claro, tampoco es divertido leer si no eres capaz de procesar lo que lees con agilidad.

La solución a esto es empezar desde que son pequeñitos, para que sigan un aprendizaje de la lectura adecuado. Si ya llegamos tarde para eso, no pasa nada. Podemos probar a hacer una lectura conjunta, juntándonos padres y hermanos para ir leyendo en alto diferentes pasajes. Leer en alto es la mejor forma de aprender a leer. De esta forma se les hará más ameno. Elegid libros con letra más grande y de una longitud más pequeña. Así no se les hará pesado al principio. Poco a poco veréis como querrán más.

Mi recomendación: CREAD UN CLUB DE LECTURA FAMILIAR y reuníos a leer al menos 2-3 días a la semana. Podéis ponerle un nombre chulo, elegir juntos los libros que se van a leer, puntuar las historias y comentar la lectura al finalizar cada día. Esta actividad no solo les animará a leer sino que creará un vínculo mucho más fuerte en la familia.

Las pantallas lo han ocupado todo.

Este es quizá el mayor problema que podemos encontrarnos. La televisión, los videojuegos, Netflix y Youtube… Miles de horas desperdiciadas… En mi casa, cuando era pequeña, después de cenar nos íbamos a la habitación a leer. Siempre había un libro muy suculento preparado para ser devorado. Mis padres sí que lo hicieron bien, y no puedo estar más agradecida.

Y es que justo ese ratito antes de dormir es el mejor momento para la lectura, porque la fina línea que existe entre la magia de los libros y la magia de los sueños hace que todo se magnifique. Al final acabas soñando con abordajes, búsquedas del tesoro y dragones. Solo hay que apagar la tele y los móviles un ratito, ponerse cómodo y elegir un libro que nos motive. El primer día os tirarán el libro a la cabeza, pero después de una semana empezarán a pediros más y más libros y nada podrá detenerles. Vuestros hijos habrán descubierto el gran secreto.

Mi recomendación: CREAD UN CUADERNO DE SUEÑOS Y AVENTURAS en el que vuestros hijos puedan apuntar todo lo que ocurre en sus cabezas. Que no sea una actividad obligatoria, sino más bien un modo de expresar las cosas que les preocupan o que les maravillan. Decorad ese cuaderno para que sea mágico, no un cuaderno cualquiera, y dejadlo siempre en su mesita de noche.

¡Vamos a reactivar la lectura! No solo entre los más pequeños de la casa. Porque ellos leerán si nos ven leer a nosotros. ¿Os apuntáis a esta nueva misión?