¡Necesitáis un club de lectura familiar!

Los clubes de lectura han ganado terreno en los últimos tiempo, y los infantiles tampoco podían faltar. Se trata de una actividad increíble que puede animar a nuestros hijos a introducirse en el mundo de la literatura al mismo tiempo que conocen a otros peques con sus mismas inquietudes.

Leer muchas veces es un acto demasiado solitario. Y es cierto que cuando leemos un libro en privado muchas veces sentimos que necesitamos hablar de todo lo que está ocurriendo dentro de él, porque es muy grande como para acapararlo por nosotros mismos y contenerlo. Pero encontrar a alguien que se haya leído ese mismo libro y este dispuesto a charlar sobre él no siempre es fácil. Por eso los clubes de lectura son una estupenda herramienta para afrontar nuestras lecturas. No solo nos marcan tiempos de lectura (sí… a veces somos algo vaguetes), sino que además nos permiten sociabilizar y expresar lo que nos ha aportado ese libro.

Sin embargo, muchas veces es difícil acoplarse a los tiempos de los diferentes grupos y a las lecturas (no todas nos tienen por qué interesar). Esto no tiene que desanimarnos. Podemos crear nuestro propio club de lectura. ¿Por qué no? Cosas más difíciles habremos hecho, seguro. La clave está en tomárnoslo como un juego, pero sin olvidar que es algo importante y que todos debemos seguir unas pautas para que funcione.

El punto en común al que no debemos perder de vista es: hacerlo todo juntos.

Crear el club juntos

El primer paso para captar el interés de los pequeños de la casa es involucrarles en la creación de este club. No consiste en crear nosotros un grupo de lectura perfecto a nuestra manera, sino conseguir un trabajo en equipo. Hay mucho que hacer, así que no hay tiempo que perder. Reuníos y decidid cómo os dividís las tareas entre todos:

  1. Elegir un buen nombre
  2. Diseñar los carnés del club
  3. Construir un refugio para leer
  4. Crear una hucha común para comprar los libros
  5. Decidir los días que vais a reuniros

Elegir las lecturas juntos

El primer paso es elegir géneros que nos puedan interesar (aventuras, terror, fantasía, humor…) y después realizar una búsqueda de posibles títulos. Podemos ir en persona a una librería o hacerlo online a través de las miles de librerías digitales que existen, pero es importante que lo hagamos juntos. La portada, la sinopsis y las reseñas del libro serán nuestra mejor referencia a la hora de elegir un buen libro para comenzar. Podemos incluso hacer una lista común donde cada uno proponga lo que más le apetece y realizar un sorteo para ver por dónde empezamos.

Leer en alto juntos

En el caso de los clubes de lectura para niños, es bueno no solo comentar la lectura al final, sino además leer juntos el libro. Esta lectura en grupo va a favorecer sus capacidad lectora, pero además otras muchas habilidades, como la expresión corporal o la capacidad de escucha y atención. Podemos crear turnos, ir improvisando según les apetezca, e incluso crear una lectura teatralizada en la que cada uno ponga voz a un personaje de la historia. Pero lo más importante es no obligarles -NUNCA- a leer en alto. Empezaremos nosotros los primeros capítulos y de vez en cuando les propondremos si quieren continuar. Ya veréis como sí que quieren.

Puntuaciones y ranking (juntos)

Toca el momento de comentar la lectura. Aquí no debemos aleccionar ni imponer nuestra opinión. Tiene que tratarse más bien de un espacio libre para que cada uno cuente lo que más le haya llamado la atención de la lectura. Podemos hacer que sea divertido, por ejemplo creando fichas de preguntas que agilicen y guíen (*a continuación os dejaré algunos ejemplos, aunque sería bueno adaptar estas preguntas a cada libro en concreto). Para terminar, podemos establecer unos baremos de puntuación y valorar el libro. Cuando llevemos varias lecturas podremos ir comparando el ranking y viendo qué libros van en las 3 primeras posiciones.

*Algunos ejemplos de ficha de preguntas:

Todo esto requiere mucho tiempo, sí, pero es que nuestros hijos requieren de nuestro tiempo. Si no se lo damos, entonces estaremos perdiéndonos el segundo momento más mágico de nuestras vidas (el primero fue nuestra propia infancia). No dejéis que se os pase de largo y aprovechadlo al máximo.

Si vuestros hijos ya son más mayores, también podéis animarles a que creen su propio club de lectura con su grupo de amigos. Es una actividad que puede hacerles sentir acompañados, haciendo partícipes a sus amigos y creando una comunidad lectora a su alrededor. De esta forma os aseguraréis de que la lectura nunca caiga en el olvido.

¿Y vosotros, habéis hecho alguna vez algo parecido? ¡Contádnoslo todo!

¿Cómo hacer que tus hijos lean, y por qué?

Prácticamente todos recordamos los libros de nuestra infancia, sus ilustraciones, su olor y los que sus historias nos hicieron sentir. Historias de piratas, puertas que llevan a otros mundos y aventuras de pandillas de verano. ¿Cómo no podríamos querer lo mismo para nuestros hijos?

Muchos padres se conforman con decir que sus hijos ven películas, que así también alimentan su imaginación, pero os voy a explicar cuál es la diferencia entre leer en libro y ver una película. Esto, por supuesto, se puede extrapolar también a la mente de un adulto.

Cuando vemos una película, se nos dan hechas las imágenes que tenemos delante. Todos ponemos cara a Harry Potter, la del actor Daniel Radcliffe, porque la Universal decidió que esa era la cara que debía tener. Pero antes de eso, antes de que se estrenara esa película, existimos millones de niños que veíamos a Harry Potter de millones de formas diferentes.

Y es que es eso precisamente lo que nos brinda la lectura, nos permite crear nuestras propias imágenes, únicas e irrepetibles. Si hiciéramos un experimento y leyéramos la descripción de un paisaje a varios niños, instándoles a pintarlo, veríamos que cada niño ha percibido ese mismo paisaje de una manera muy diferente, a pesar de provenir todo de una misma descripción.

Leyendo libros creamos imágenes en nuestra cabeza, y esto no solo hace que seamos más creativos, sino que nos define como personas. Esa definición queda perdida cuando ya nos imponen una cara o un paisaje. Y es por eso que leer es tan importante, sobre todo en la infancia, porque las conexiones que se crean en nuestro cerebro nos permiten adquirir herramientas que luego nos ayudarán a ser mejores en la vida.

Pero claro, es mucho más cómodo darle al play… Sin embargo, a través de mi experiencia en los diferentes clubes de lectura me he dado cuenta de que los niños, una vez descubren lo que es leer, resulta que disfrutan como los que más. Esto quiere decir que el problema no está ahí. A los niños les gusta leer. ¿Qué ocurre entonces? ¿Por qué no conseguimos que lean? Y lo más importante, ¿qué podemos hacer para solucionarlo?

Los niños de hoy en día no saben leer.

Me encuentro a menudo con problemas de dislexia, lectura sílaba a sílaba y el dedo bajo las palabras (¡con 11 años!). Esto indica que no ha habido mucha lectura en sus vidas. Y claro, tampoco es divertido leer si no eres capaz de procesar lo que lees con agilidad.

La solución a esto es empezar desde que son pequeñitos, para que sigan un aprendizaje de la lectura adecuado. Si ya llegamos tarde para eso, no pasa nada. Podemos probar a hacer una lectura conjunta, juntándonos padres y hermanos para ir leyendo en alto diferentes pasajes. Leer en alto es la mejor forma de aprender a leer. De esta forma se les hará más ameno. Elegid libros con letra más grande y de una longitud más pequeña. Así no se les hará pesado al principio. Poco a poco veréis como querrán más.

Mi recomendación: CREAD UN CLUB DE LECTURA FAMILIAR y reuníos a leer al menos 2-3 días a la semana. Podéis ponerle un nombre chulo, elegir juntos los libros que se van a leer, puntuar las historias y comentar la lectura al finalizar cada día. Esta actividad no solo les animará a leer sino que creará un vínculo mucho más fuerte en la familia.

Las pantallas lo han ocupado todo.

Este es quizá el mayor problema que podemos encontrarnos. La televisión, los videojuegos, Netflix y Youtube… Miles de horas desperdiciadas… En mi casa, cuando era pequeña, después de cenar nos íbamos a la habitación a leer. Siempre había un libro muy suculento preparado para ser devorado. Mis padres sí que lo hicieron bien, y no puedo estar más agradecida.

Y es que justo ese ratito antes de dormir es el mejor momento para la lectura, porque la fina línea que existe entre la magia de los libros y la magia de los sueños hace que todo se magnifique. Al final acabas soñando con abordajes, búsquedas del tesoro y dragones. Solo hay que apagar la tele y los móviles un ratito, ponerse cómodo y elegir un libro que nos motive. El primer día os tirarán el libro a la cabeza, pero después de una semana empezarán a pediros más y más libros y nada podrá detenerles. Vuestros hijos habrán descubierto el gran secreto.

Mi recomendación: CREAD UN CUADERNO DE SUEÑOS Y AVENTURAS en el que vuestros hijos puedan apuntar todo lo que ocurre en sus cabezas. Que no sea una actividad obligatoria, sino más bien un modo de expresar las cosas que les preocupan o que les maravillan. Decorad ese cuaderno para que sea mágico, no un cuaderno cualquiera, y dejadlo siempre en su mesita de noche.

¡Vamos a reactivar la lectura! No solo entre los más pequeños de la casa. Porque ellos leerán si nos ven leer a nosotros. ¿Os apuntáis a esta nueva misión?